El regreso a clases ha provocado en padres, apoderados, niños, niñas, adolescentes, profesores y directivos un gran desafío. Para padres y apoderados, además, ha significado tener que decidir si enviar o no a sus hijos al colegio.
Considerando la situación de salud de cada comuna, los centros educativos han debido analizar diferentes aspectos fundamentales para decidir dónde y cómo se realizarán estas clases, a partir de lo cual, se han preparado protocolos de ingreso y permanencia en el colegio. Al mismo tiempo, las familias deben tomar la decisión de enviar o no a sus hijos e hijas al colegio, para lo que es necesario planificar y tomar acuerdos respecto del traslado, o bien implementar “colegio en casa”, para lo que se debe considerar la preparación de tecnología necesaria para seguir las clases, quienes serán los responsables en el acompañamiento del niño, niña y/o adolescente. En ambos casos un aspecto crucial es poner siempre en el centro el desarrollo socioemocional, el bienestar y la salud de los estudiantes.
Si eres padre, madre y/o apoderado
¿Cómo tomar la decisión? ¿Qué es necesario analizar antes de tomarla?
Lo primero que se debe considerar es que, cualquiera sea la decisión, ésta es personal y familiar. Cada familia conoce sus necesidades y preocupaciones por lo que, en un caso tan delicado como el que se vive en estos momentos las tendencias no son generalizables. En este caso se pueden recoger opiniones y visiones diferentes, sin embargo, la decisión sigue siendo personal para cada familia.
Dada la situación, es importante poner en marcha una de las 4 competencias parentales, Las Competencias Reflexivas, que se relacionan con la capacidad de anticipar escenarios vitales y relevantes, velar por el desarrollo del niño, monitorear el propio rol parental y el autocuidado parental. Para anticipar escenarios vitales y velar por el desarrollo del niño/a, adolescente, se pueden considerar ciertos criterios antes de tomar la decisión de enviarlos al colegio o no, como, por ejemplo:
- Información oficial respecto a la pandemia en la comuna.
- El protocolo adoptado por el centro educativo al que asiste el niño, niña, adolescente. Padres, madres y apoderados deben tener pleno conocimiento de los protocolos con los que cuenta el colegio en atención a la pandemia, conociendo cómo se trabajará y qué se solicitará a las familias.
- El contexto familiar. Se debe considerar quienes componen la familia, la existencia de enfermedades crónicas, así como, si se cuenta o no con adultos responsables que acompañen al estudiante y aseguren su traslado en caso de asistir al colegio y conexión en caso de realizar sus clases de manera virtual.
Otro elemento importante, que se relaciona con el autocuidado parental y con el automonitoreo del rol es identificar las emociones y sentimientos que surgen como padre/madre el enviar, o no, al niño al colegio. Entre ellas, podría aparecer:
- Miedo al contagio debido a asistir al colegio, o bien porque resulte muy complejo realizar las clases desde casa.
- Culpa, por enviarlo/a con la posibilidad de contagio o por quitarle la posibilidad de socializar con sus compañeros y profesores.
- Tranquilidad /Alivio, por trabajar en mejores condiciones, porque existe confianza en las medidas que está tomando el centro educativo o por sentir que en casa estará mejor.
- Satisfacción, porque el niño, niña o adolescente ya necesitaba salir de la casa o porque al dejarlo en casa estará seguro/a y no le “pasará nada”.
- Desconfianza, por las medidas que esté tomando el colegio, por la capacidad de seguir instrucciones de los niños, por la seriedad con las que las demás familias pueden estar tomando las medidas de resguardo.
- Incertidumbre, porque definitivamente no se sabe cuánto durará todo esto.
- Impotencia, por no saber cómo ayudar al niño, niña o adolescente, porque ya quiere estar con amigos pero aún existe un riesgo de que lo haga, porque tal vez los demás papás no se están tomando esto con tanta seriedad.
- Frustración, por estar otro año igual que el 2020, porque resulta difícil responder en el trabajo, porque pareciera que el niño, niña o adolescente no está aprendiendo lo suficiente, porque es complejo enseñarle desde el rol de padre, madre o apoderado.
- En algunos casos puede que aparezca incluso algo de desesperanza (pensar que esta situación no mejorará)
- Etc.
En todo esto, es importante dejarse acompañar por una figura/grupo de apoyo que brinde confianza para poder expresar sentimientos y compartir miradas sin ser juzgados, siempre manteniendo la convicción de que la decisión es personal y familiar.
Es fundamental tener en cuenta que independientemente de la decisión que se tome, siempre se debe velar por el bienestar psicológico de los y las estudiantes y tener en cuenta que la decisión se puede revertir. Si se decide no enviarlos pero se observa que todo está resultando bien, que los estudiantes y demás familias respetan los protocolos del colegio y estos son efectivos es posible cambiar de idea y comenzar a enviarlos. Y, al contrario, si los están asistiendo al colegio pero hay cuestiones preocupantes se puede decidir dejar de enviarlos. Es importante evitar cualquier juicio que promueva el sentir culpa respecto de las decisiones tomadas.
Cuando la decisión ya está tomada…
En el caso de decidir que los niños, niñas o adolescentes asistan al colegio, debemos considerar:
- Resguardar su desarrollo emocional.
Independientemente de la edad, conversar con los estudiantes, con el propósito de indagar cómo se sienten con esta decisión y ayudarle a gestionar la emoción que aparezca. Es muy probable que aparezca la alegría de ver a los compañeros y/o profesores o el miedo al contagio.
Si aparece la alegría, es importante ayudarles a regular la conducta que ésta provoca, ya que por las medidas de distanciamiento por ahora no podemos expresar esa alegría abrazándonos. Entonces se puede generar un diálogo como: “Que rico, vas a ver a tus amigos ¿y cómo lo vas a saludar?…” “Busquemos juntos una forma de expresar alegría por volver a ver a nuestros amigos”.
Si aparece el miedo, para ayudarles a regular la conducta ante este miedo, se puede explicar al niño que la emoción de miedo permite estar en alerta e invita a protegernos y cuidarnos. Se puede invitar a la reflexión a partir de preguntas como “¿Qué podrías hacer tú para cuidarte a ti mismo y cuidar a tus compañeros y profesores?”
Todo esto debe ir acompañado de la autorregulación de padres y apoderados. Esto es, padres y apoderados deben estar conscientes de sus propias emociones y deben darles atención de acuerdo a las estrategias que cada uno utilice para hacerlo, antes de ayudar a los niños a evaluar o atender lo que están sintiendo.
- Resguardar el cuidado:
Se refiere a definir algunas medidas que favorezcan que los niños, niñas y adolescentes resguarden su cuidado y el demás mientras están en el centro educativo. Para ello, se puede considerar:
Que los niños sepan qué tienen que hacer en cada uno de los espacios del colegio: cuando están en la sala de clases, en el patio, en el baño, etc. Es importante darles pocas instrucciones, pero precisas. Lo que se debe evitar es que cada día sea necesario entregar instrucciones diferentes.
Que los niños vayan con tranquilidad, pero teniendo claridad que deben protegerse y que al llegar a casa deben cumplir con un “protocolo de entrada a casa”. Este debe estar definido con anticipación, con ellos, conversado en familia, de modo que todos lo cumplan.
Que los niños tengan todos los implementos para evitar contagios, por ejemplo, que lleven alcohol y mascarilla. En caso de esta última, que cuenten con más de una y que estén marcadas, para que el niño/a la reconozca fácilmente (quizá los más chiquitos un dibujo).
Que los niños tengan claridad de que los útiles de clase o cualquier cosa personal es de uso individual (lápices, botellas de agua, colación -en el caso que el colegio lo permita-, etc.). En este momento de pandemia es vital que todo vaya debidamente marcado.
Si bien esto puede resultar contradictorio a lo que comúnmente se enseña a los niños “hay que compartir”, en este contexto hay que resignificar este concepto, ya que compartir ahora se traduce en “yo te cuido”.
Todo lo anterior, es muy importante que se converse y defina en casa antes del ingreso a clases, de manera que los niños vayan internalizando todas estas medidas y las hagan propias. En un contexto ideal, el profesor velará por que las acciones de control del virus en el centro educativo se lleven a cabo y las familias facilitarán la labor de profesores y profesoras, de esta manera al llegar a al colegio no será necesario comenzar por enseñar las medidas sino sólo recordarlas.
Es muy importante que el niño entienda que hay concordancia entre lo que la familia transmite y lo que se establece en el colegio. Cuando esto sucede el niño/a percibe y siente la coherencia necesaria para comprender la necesidad de respetar y cumplir todas las indicaciones que se le entregan en los diferentes espacios en los que se desenvuelve.
En el caso de decidir realizar “colegio en casa”: es importante que los niños, niñas y adolescentes tengan claro cómo y con qué se va a llevar a cabo esta modalidad.
- Resguardar su desarrollo emocional.
Al igual que en la situación anterior, e independientemente de la edad, es recomendable conversar con los estudiantes, respecto a la decisión de los adultos de no volver a clase presencial, con el fin de indagar cómo se sienten con esta decisión y ayudarles a gestionar dichas emociones. Es muy probable que aparezca la alegría/alivio de que estar resguardados y no tener que salir, rabia por ser el único de sus amigos que se queda en casa y/o la tristeza por no ver a sus compañeros, entre otras. Algunas ideas para ayudar a gestionar dichas emociones son:
Alegría: recordando la responsabilidad asociada a quedarse en casa, ya que sigue siendo estudiante.
Rabia: compartir con ellos que la rabia aparece cuando se juzga que algo es injusto o se quiere expresar la necesidad de hacerse valer. A continuación, es clave ayudar al estudiante a regular la conducta ante esta rabia. Lo primero es mostrarse comprensivo respecto de su emoción y luego guiar en la forma de atenderla, se puede decir: “Veo que estás con rabia y entiendo que es porque…, qué te parece si hacemos….. para que esa rabia vaya pasando…”
Tristeza: es preciso dar a conocer que una de las funciones de la tristeza es ayudar a conectar con lo que es importante y/o con la pérdida de algo/alguien. También es importante mostrarse comprensivos ante la emoción, diciendo, por ejemplo “Entiendo que sientes rabia/tristeza/etc. sin embargo como familia priorizamos…”.
Lo anterior debe estar acompañado de la autorregulación emocional parental. Como ya se explicó anteriormente.
- Resguardo del proceso de aprendizaje:
Se refiere a definir algunas medidas que favorezcan un mejor contexto de aprendizaje en casa para niños, niñas y adolescentes. Para ello, se puede considerar:
Rutina bien establecida: construir en familia el horario para levantarse, de conexión a clases, de almuerzo, de estudio, uso de pantallas, de esparcimiento y juego, de acostarse, etc., incorporando las necesidades y actividades propias de la familia (orden, aseo, etc.).
La importancia de tener rutinas radica principalmente en que contribuye a disminuir la ansiedad al mantener un orden y organización de la vida del niño (por el contrario, no contar con estas rutinas, genera incertidumbre y confusión). Además, favorece el clima familiar positivo, evitando o disminuyendo la posibilidad de conflicto, especialmente si hubo un acuerdo previo para definirlas.
Considerando que el niño/a está en una situación de aprendizaje de clase formal, idealmente, establecer y mantener un lugar fijo para conectarse y cuidar que cuente con materiales para trabajar en clase, además de llevar una agenda en la que lleve registro de lo que se revisó, de la tarea.
Parte del proceso de aprendizaje son los vínculos que los estudiantes establecen en el colegio con sus profesores y compañeros, en ese sentido es importante que los padres velen y/o intencionen que sus hijos mantengan los vínculos con sus compañeros y sus profesores utilizando videollamadas u otras acciones que permitan el encuentro.
Es necesario tener presente que no se tiene el control de los hechos que ocurran a futuro, eso es algo que la pandemia ha venido a enseñar. En este sentido, cabe la posibilidad que en un tiempo más, exista arrepentimiento respecto de la decisión tomada y en ese momento es importante al ejercicio que se realizó en un comienzo: poner en marcha el automonitoreo y autocuidado parental y acudir a la persona/grupo de apoyo. Siempre teniendo en cuenta que la decisión se concretó en un proceso consciente y responsable en el que se evaluaron todas las variables que intervienen tanto en la situación de asistir a clases presenciales como en la situación de realizar el colegio desde casa.
Referencias:
Basado en la entrevista de Petipie a Lucía Donoso V. y Patricia Mozó C., disponible en:
https://www.instagram.com/tv/CL78EtlFB7M/?utm_source=ig_web_copy_link

Equipo Periplo Educativo
Ps. Lucía Donoso Villarroel
Mg. Patricia Mozó Cabrera.
Psicólogas Universidad de Concepción